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Los cinco caprichos que te mereces después de la pandemia

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Algún día saldremos en los libros de historia. Algún día se estudiará a toda una generación que durante más de tres meses estuvo encerrada en su hogar. No se podía salir prácticamente a nada. Una generación que estuvo sin ir a los bares, sin ir a los parques, sin ir al gimnasio, en definitiva, sin tener vida. Y por no hablar de las malditas mascarillas que nos han acompañado demasiado tiempo. Nos hemos olvidado de ser felices, y por eso, es el momento de disfrutar, de volver a sonreír, de darnos abrazos, de decir a la vida que nos la queremos comer.

La verdad es que han sido dos años de pandemia muy duros. El coronavirus ha estado a punto de ganarnos la partida, y aunque es cierto que muchas personas han fallecido, finalmente hemos ganado. Gracias a las vacunas, nos hemos salvado. Por eso, insisto, es el momento de darnos caprichos.

Viaja

Si por algo se caracterizó la pandemia fue por no dejarnos salir de casa, no dejarnos viajar. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de lo importante que es viajar, conocer otros países para abrir la mente. Es la mejor manera de quitarnos el estrés del día a día. Por eso, lo primero que tenemos que hacer después de esta pandemia es viajar. Nuestra recomendación para viajar no es muy amplia: vete donde te de la gana. Y es que no queremos recomendar un viaje a América, a Europa o a Asía. Nos da igual. Como si te quieres ir a tu pueblo para recordar viejos tiempos. Lo importante es que salgas de casa, que respires aire puro y que conozcas a otras personas. Es la mejor manera de darle normalidad a nuestra vida y comprobar que hemos ganado al bicho.

Alquila un cochazo

Para los que somos amantes de los coches somos conscientes que lo mejor en esta vida es sentir la velocidad en tu casa. Por eso, mi recomendación de capricho es que alquiles un cochazo y te pegues la vuelta de tu vida. Hay muchas empresa que alquilan coches clásicos o deportivos donde puedes cumplir tu sueño. Te cuento que en mi caso lo que hice fue alquilar un Ferrari Testarrossa rojo y dar una vuelta por un circuito. No te haces una idea de que cómo te puedes sentir vivo.

Compra joyas

Otra de las opciones que te damos es que te compres joyas. O bueno, que compres para otras personas. Fueron muchos meses sin poder ver a nuestros padres. Por eso, es el momento de hacer regalos especiales y personalizados para demostrarle lo mucho que la quieres con una pulsera, colgantes o anillos de plata. Pulseras fabricadas en plata, hechas a mano y diseñadas con mucho cariño, donde demuestras lo mucho que quieres a una persona. Como nos indican desde Joyería Lorena, compra joyas personalizadas para madres grabadas con multitud de frases cariñosas que, además, te pueden individualizar con su nombre o el tuyo. Sin duda, uno de los regalos más especiales para después de la pandemia.

Come a lo grande

Si hay una cosa que nos ha gustado hacer durante el confinamiento ha sido el de comer. Fue una época en la que todos nos convertimos en chefs. Ahora bien, al final todos acabamos hartos, tanto de cocinar como de después tener que fregar. Por eso, ahora que ya casi somos libres lo mejor es salir a hacer una ruta de restaurantes. Es el momento de disfrutar y convertirnos en unos sibaritas. Conozco a un amigo que lo que ha hecho es hacer la ruta de las estrellas Michelín. Ahora bien, es cierto que no hace falta subir tanto el listón, es tan fácil como ir a cualquier restaurante de confianza y disfrutar de la excelente gastronomía que tenemos en España.

Sal de fiesta

Y por último, el capricho que te recomendamos es que salgas de casa y disfrutes de la fiesta. Puedes ir a la discoteca, puedes ir a una verbena de pueblo, puedes ir a un baile para la tercera edad, pero sobre todo que seas feliz. Puedes ir a correr, puedes ir a pasear al perro y así lo que quieras. No te quedes en casa que para algo ya hemos estado suficiente metidos durante muchos días. ¿verdad?

Estos son los cinco caprichos que queremos que te pegues después de la pandemia. Seguro que hay más, pero solo es cuestión de tener ganas de ser feliz y, como te decíamos al principio, de vivir.

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