Empresas familiares y lo que implica

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Empresas hay de muchos tipos. Formadas por un autónomo, por sociedades de diverso tipo o familiares. Todas tienen en común que se crean como una organización o entidad, formada por personas, capital y trabajo. Se dedican a la producción, comercialización de bienes o prestación de servicios. El objetivo de las mismas, es satisfacer las necesidades del mercado y, por lo general obtener a cambio beneficios económicos.

En función de la actividad a la que se dedique cada empresa, se puede hablar de sectores: primario correspondiente con la agricultura; secundario, relativo a la industria; y terciario cuando se trata de servicios. Dentro de la actividad, encontramos la clasificación según su creación y la constitución de la empresa, encontrando las empresas individuales, las sociedades anónimas, las de responsabilidad limitada y las cooperativas. Así mismo, se definen por su tamaño, como grandes empresas, con un volumen de negocio que supera los seis millones diez mil euros y las Pymes, todas aquellas que no pertenecen al primer grupo.

Cuando se trata de una empresa fundada, gobernada y controlada por una unidad familiar, se habla de empresas familiares, sobre las que vamos a hablar en este artículo. En nuestro país, una gran parte del tejido empresarial, se compone de empresas de esta categoría. Este tipo de empresas, no cuentan con un tipo societario o regulación específica, aunque en la práctica, existe una preferencia en favor de las Sociedades de Responsabilidad Limitada o SRL, debido a que permite personalizar los estatutos sociales, simplifica las exigencias legales con un ahorro considerable, permite resolver los empates que pueden bloquear la toma de decisiones y refuerza el derecho de los socios al examen de contabilidad. Este tipo de empresas, cuenta con una serie oportunidades, desafíos y retos, de los cuales hablaremos a continuación.

Todo queda en casa

Obviamente, montar una empresa familiar, permite que todo quede en la familia. Dentro de una misma casa, se resuelven conflictos y se celebran triunfos. Aunque llevar una empresa, supone mucho más. Como nos explican los expertos de AMG Interim Managers, especializados en proporcionar talentos directivos a las diferentes empresas que lo requieran, una empresa familiar, es aquella que se funda, gobierna y controla, por una unidad familiar. En otras palabras, es la empresa cuyo patrimonio y gobierno, se ejerce por los miembros de una o varias familias, con un objetivo estratégico que implica la continuidad de la empresa, por parte de la siguiente generación de la familia.

Existe una definición a nivel europeo, sobre lo que se considera empresa familiar y el concepto de la misma. Por lo que se entiende como tal, aquella empresa en la que la mayoría del derecho de voto, se encuentra en posesión de la persona o personas que crearon la empresa o hayan adquirido su capital social o, sea en posesión de cónyuges, padres, hijos o herederos directos. La mayoría de los derechos de voto, puede ser de forma directa o indirecta. Además, por lo menos un miembro de la familia o un pariente, se ocupa de la dirección o administración de la empresa en cuestión. Las empresas cotizadas, se ajustan a esta definición si la persona que ha creado o adquirido la empresa, lo que se conoce como el capital social, o sus familiares o descendientes, tienen en su poder más del veinticinco por cien del derecho a voto, a razón de su participación en el capital social.

En nuestro país, más de un millón de empresas, son familiares, lo que supone un ochenta y nueve por ciento del total de empresas españolas. De lo que se traduce que, en la actualidad, estos negocios, producen mas de seis millones y medio de empleos, siendo responsables directas de más del cincuenta por cien del PIB.

Sus características principales son:

  • Capital social o poder de tomar decisiones, a cuenta total o parcial de un grupo de personas emparentadas entre sí.
  • Los puestos de dirección y gobierno, se ocupan, al menos al principio, por miembros de la familia.
  • La identidad de los socios no es indiferente, por lo que sustituirles no es fácil.
  • La finalidad es que la empresa se transfiera a la siguiente generación familiar.

Como en todas las familias, si se forma una empresa, los problemas no dejan de estar presentes. En este tipo de empresas, las cuestiones más cruciales y problemáticas son:

  • Confrontación entre el ánimo de lucro de la sociedad y los sentimientos familiares.
  • Evitar la confusión entre familiar, empresa familiar, patrimonio y propiedad.
  • Preservar el control por parte de la familia, evitando la entrada de socios.
  • Resistencia del fundador a aceptar su marcha y el cambio de generación.
  • Tensiones entre el fundador y la familia, a la hora de nombrar un sucesor.
  • Mantenimiento de la cohesión familiar, evitando la disensión.
  • Llegado el momento de la sucesión, se suceden confrontaciones en las ramas familiares y posibles candidatos.
  • Falta de adaptación de nuevos criterios de gestión empresarial frente a la traición.
  • Fijar un marco de confianza, colaboración y buena relación, entre la dirección de la empresa y la familia. Elaborar un protocolo familiar puede ser conveniente y adecuado, para ciertas situaciones.

De manera que, las empresas familiares no son idílicas, como puede pasar en cualquier tipo de empresa, con el añadido de las rencillas y tiranteces de la familia. Este aspecto, puede ser difícil de dejar a un lado.

Así funciona una empresa familiar

Dentro de una empresa siempre existen unas pautas a seguir. En el caso de las empresas familiares, existen unas pautas generales, conforme al tipo social sobre el que se ha constituido. No obstante, este modelo empresarial, cuenta con una serie de peculiaridades.

El órgano de administración, cuenta con cláusulas estatuarias que exigen, para poder acceder al mismo, el cumplimiento de determinados requisitos, como la edad mínima o máxima, los estudios o la experiencia, pertenecer a una rama familiar, trabajar en la empresa, etc.  Se aconseja que la administración se confíe a un consejo de administración, los estatutos o que, en el reglamento del consejo se regule con detalle lo siguiente:

  • Calendario de sesiones y quien puede convocar una extraordinaria.
  • Antelación, forma y contenido de la convocatoria de consejo.
  • Composición y condiciones personales de quienes acceden al órgano, sus deberes, el régimen de incompatibilidades y los conflictos de interés.
  • Organización de las sesiones, enumerando las funciones concretas de presidente y secretario.
  • Delegación de las funciones, dejando establecidas las mayorías necesarias, la creación de comisiones y las materias indelegables.
  • La retribución de los consejeros.

Otro de los aspectos peculiares que presentan las empresas familiares, es el protocolo familiar. Lo que viene a ser, los pactos que los socios suscriben entre si o con terceros, afectando a las sociedades no cotizadas, para regular las relaciones entre familia, propiedad y empresa familiar. Este protocolo, consiste en un documento abierto y, debe ser revisado de forma periódica para adaptar el contenido a las circunstancias.

Son susceptibles de incorporar al protocolo, cuestiones tales como la retribución y financiación de los socios; la transmisión de las acciones o participaciones, la información a dar a familiares o grupos familiares; el acceso a la empresa por parte de los miembros de la familia, dejando establecidos los criterios y vías de incorporación, sistemas de selección y promoción, remuneración y jubilación; los órganos de gobierno; y la sucesión, cambio que debe ser planificado.

El consejo de familia es otro aspecto exclusivo de las empresas familiares. Se trata del máximo órgano de gobierno familiar. Integrado por miembros de la familia, por lo que es más que conveniente que en el mismo, se representen todas las ramas familiares, en sus diferentes generaciones, tanto los socios que trabajan como los que no lo hacen.

Lo más adecuado es que el consejo de familia, sea constituido por entre cinco y diez miembros, siendo poco aconsejable que pase de los doce. La función principal de este consejo, es aplicar y desarrollar el protocolo familiar.

Por último, citaremos la asamblea familiar, dado que, en algunos protocolos, se contempla su creación. Este grupo se compone por todos los miembros de la familia, tanto socios como no socios, aunque se puede limitar la asistencia a ellas. Es un órgano de carácter consultivo, por el que se lleva a cabo una labor informativa a toda la familia, en lo relativo a la empresa familiar. Mediante esta asamblea, los familiares que no son socios, pueden tener en cuenta y asimilar la cultura empresarial familiar, la filosofía del negocio y lo que supone formar parte de una familia empresaria.

Dentro de las funciones de la asamblea familiar, están las de definir los objetivos para la empresa, así como la continuidad, contribuir y fomentar la cordialidad entre los miembros de la familia y transmitir al consejo, aquellos problemas que surjan dentro del seno familiar.

En otras palabras, una empresa familiar, es muy similar a una familia de gran tamaño sin empresa, salvo que, en este caso, los intereses económicos se multiplican. Para que nos hagamos una idea de como una empresa familiar puede prosperar, solo tenemos que pensar en Amancio Ortega y su reconocida y prestigiosa, empresa textil.

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