Los hoteles españoles están invirtiendo cada vez más en modernizar y ampliar sus equipos de limpieza profesional. La calidad en el servicio es la seña de identidad del sector hotelero español.
La limpieza es algo que se le supone a cualquier establecimiento hotelero. Sin embargo, si flaquea en cualquier punto, puede arruinar la reputación del negocio y repercutir negativamente en la llegada de huéspedes. Es muy difícil posicionarse en un sector tan concurrido como esta y muy fácil perder credibilidad. Es por esta razón, que los hoteles invierten tanto en esta partida.
España se ha convertido en una potencia turística, no por nuestro sol, no por el precio, sino porque tenemos una infraestructura turística consolidada que ofrece un servicio de alta calidad. El turista extranjero sabe que cuando llega a nuestro país se va a sentir atendido como en ningún otro sitio. Esto coloca a los hoteles en un nivel de exigencia que les obliga a estar a la altura de las expectativas.
Un hotel debe estar impecable las 24 horas del día. Debe limpiar las instalaciones con rapidez y con eficacia. Para ello necesitan maquinaria. No se puede lograr solo con el trabajo humano. Como nos confirman los gestores de Meprolim, una empresa de venta y alquiler de maquinaria industrial de limpieza que opera en todo el archipiélago canario, los hoteles son uno de los sectores que más invierten en estos equipos.
Estas son algunas de las máquinas que más suelen comprar.
Fregadoras industriales.
Seguro que las hemos visto alguna vez en las estaciones de transporte, en los aeropuertos o en las paradas de metro. Algunos son pequeños vehículos que te friegan un pasillo entero con las pasadas que hace el conductor. Otros son carros, que el operario va empujando como si fuera un carrito.
La gama de este tipo de máquinas es variada. Hay algunas que barren y de inmediato, friegan la zona barrida, otras que friegan y pulen y otras que solo hacen una de las tres funciones. Usar un tipo de máquina u otra no es una cuestión económica. Depende de las características de la superficie a limpiar. Por ejemplo, el vestíbulo del hotel debe estar brillante. Es la primera impresión que se lleva el huésped. La limpieza debe ser intensa. Es importante detenerse en el fregado y en el pulido a realizar una limpieza rápida y superficial, que puede llevar menos tiempo, pero que no ofrece el mismo resultado final.
Una fregadora industrial de suelo, en una sola pasada aplica agua y detergente, frota el suelo con unos rodillos giratorios y aspira el agua sucia con una boquilla que lleva en la parte trasera. Deja el piso fregado y seco de manera inmediata.
Estas máquinas llevan dos tanques de agua. Uno de agua limpia, mezclada con el detergente, y otro donde almacena el agua sucia que ha aspirado del suelo. Las fregadoras con acompañante, las que parecen un carro, se utilizan para espacios medianos. Mientras que las que llevan el conductor a borde se emplean para grandes superficies.
En la misma línea, parecida a estas máquinas, los hoteles suelen utilizar barredoras industriales para exteriores. Limpian las zonas externas como los jardines, la entrada o el aparcamiento. Para ello se utilizan otras máquinas distintas, parecidas a las barredoras que emplean los servicios municipales de limpieza para barrer las calles, pero más pequeñas. Estas tienen dos cepillos con las cerdas más duras, un sistema de aspiración con un tanque de almacenamiento y, en ocasiones, unas boquillas en la parte trasera que rocían agua.
Las aspiradoras.
En la actualidad, muchos hoteles no se barren, se aspiran. Para eso se utilizan aspiradoras más grandes para los pasillos y otras, más manejables, para las habitaciones.
La diferencia entre una aspiradora doméstica y una industrial está en la potencia y en la autonomía. El periódico El Confidencial Digital añade una característica más. Y es su versatilidad. Las aspiradoras industriales pueden desde secar un charco de agua en un instante, y aspirar los rincones más escondidos. Para ello utilizan toda una serie de boquillas y terminaciones intercambiables, en la que el operario coloca la más adecuada según el espacio a limpiar y las circunstancias.
Muchas aspiradoras industriales utilizan un filtro HEPA, un filtro de aire mecánico de alta eficiencia, compuesto por fibras de vidrio entrelazadas, que son capaces de aspirar partículas de hasta 0,3 micras. Un poder de aspiración que atrapa ácaros, polen, bacterias y humo. Con esta aspiración no solo se limpian los espacios, sino que también se desinfectan a un nivel. Contribuyendo a garantizar un espacio saludable con un aire limpio.
La capacidad de las aspiradoras industriales varía entre los 10 y los 45 litros, lo que permite su uso ininterrumpido, sin necesidad de efectuar vaciados frecuentes.
Una aspiradora industrial tiene una potencia superior a los 2000 Vatios, frente a los 800 o 1.200 que tiene una aspiradora doméstica. Lo que permite un uso más continuo y más exigente.
Por esta razón, una aspiradora industrial permite trabajar más de 4 horas seguidas con ella, mientras que una aspiradora doméstica solo nos permite un uso ocasional de entre 40 y 50 minutos.
Para dotarlas de mayor autonomía, algunos modelos de aspiradora industrial funcionan con baterías recargables, ni tan siquiera van conectadas a la red. Lo que permite al operario no estar pendiente de buscar los enchufes y trabajar en lugares donde no hay una toma de electricidad cercana.
Limpieza de alfombras y moquetas.
La web para hoteles Staff Hotel señala que la limpieza de alfombras y moquetas en los hoteles a día de hoy está mecanizada.
Para limpiar las moquetas se utilizan unas máquinas que se llaman limpia-moquetas. Es una especie de aspiradora vertical, con una mochila que se coloca a la espalda, que efectúa una limpieza en seco. Esta máquina suele tener un cepillo rotativo mecanizado, que desenreda el pelo de la moqueta y limpia con rapidez la suciedad que queda entre las fibras.
El vapor de agua es otra de las tecnologías que se suele emplear para la limpieza alfombras y moquetas. Sobre todo cuando están bastante sucias, les ha caído algún líquido o tienen alguna mancha. En los hoteles se le aplica el vapor a moquetas y alfombras al menos una vez a la semana. Ya que este tratamiento mejora su desinfección.
El personal de limpieza debe saber distinguir las moquetas. Las de pelo largo requieren una limpieza frecuente, para evitar que las fibras se enreden, mientras que las de pelo corto se pueden aspirar con una aspiradora normal y pasar un paño húmedo de vez en cuando.
La prevención es la mejor técnica para mantener las moquetas y alfombras en perfecto estado. Colocar felpudos a la entrada de las zonas enmoquetadas, ya sean de uso de los huéspedes o de paso habitual del personal (zona de bar, comunicación entre el comedor y la cocina) controla más del 90% de la suciedad que llega del exterior.
La limpieza en las habitaciones sigue un protocolo. Lo último que se limpia es la moqueta. Incluso después de fregar el baño. El polvo de los muebles, al pasar un paño, ha caído sobre ella.
Limpiadores de vapor.
La revista Hosteltur nos recuerda que la limpieza con vapor fue un aliado clave en la desinfección de los establecimientos hoteleros durante la pandemia del coronavirus. Desde entonces, parece que estas máquinas no se han ido de los hoteles.
Hoy, con máquinas de vapor se limpian baños, cocinas, alfombras, colchones, cortinas. Estas máquinas permiten realizar una limpieza profunda sin necesidad de utilizar productos químicos. El vapor de agua elimina el 99,9 % de las bacterias, virus y ácaros y posee un gran poder desengrasante, logrando ablandar la suciedad más incrustada.
En las cocinas y zonas comunes se utilizan para desengrasar rejillas, limpiar la campana extractora y desinfectar las superficies de acero inoxidable.
En las habitaciones, con estas máquinas se limpian colchones, almohadas, alfombras, cortinas, y en los baños permite limpiar las juntas de los azulejos, de las baldosas del suelo, las juntas de los sanitarios y las mamparas. Con esta tecnología y este nivel de desinfección no nos sorprende que los hoteles estén tan limpios.
Estas máquinas tienen un tanque de agua y una caldera eléctrica que consigue poner el agua en ebullición en un minuto aproximadamente. Con una manguera y una pistola que proyecta el vapor a presión sobre la superficie que se desea limpiar.
La pistola suele venir con boquillas intercambiables que permite realizar una limpieza más precisa y adaptada al objeto de limpieza. Por motivos de seguridad, la máquina dispone de un termostato, que informa de la temperatura del vapor y de la presión, y varios gatillos de seguridad.
La limpieza al vapor representa un adelanto tanto para el personal como para los huéspedes. Con estas máquinas se limita el uso de productos químicos, que a la larga perjudican la salud de los trabajadores y crea un ambiente más higiénico y ecológico.
Estas máquinas son a su vez bastante versátiles, pudiéndose utilizar en una amplia variedad de superficies, tanto duras como blandas, cambiando, como mucho, la boquilla de la pistola.
Dispensadores.
El gobierno ha hecho pública su intención de acabar con los amenities de los hoteles. Esos envases monodosis que encontramos en los baños y donde se presenta el champú, el gel, la pasta de dientes o el jabón de afeitar. Aunque muchos de estos envases ya vienen fabricados por materiales reciclados o son reciclables, la medida busca reducir la cantidad de residuos diarios de un establecimiento hotelero.
En su lugar se pretende instaurar dispensadores rellenables, que se van recargando con productos a granel. Aunque en apariencia, la propuesta parece ecológicamente sostenible, le veo varios puntos débiles.
Las camareras de habitación deben ir cargadas con los productos a reponer. Lo que les va a suponer más esfuerzo. Estos productos no son frescos; es decir, a estrenar. En el momento en el que se abre una garrafa, el interior recibe aire, lo cual puede provocar una oxidación que afecte a la calidad del producto. No es un deterioro significativo, pero es apreciable. El líquido se puede resecar, hacerse más pastoso o contaminarse con pequeñas partículas sólidas.
Algunos de estos dispensadores, como los que se colocan en el interior del baño suelen ir clavados a la pared. No es una obra de gran envergadura, pero requiere efectuar un trabajo por parte del equipo de mantenimiento que no es imprescindible.
Poner dispensadores obliga al hotel a limpiarlos, no solo a rellenarlos. Lo que puede hacer que baje el estándar de higiene y limpieza que mantenía hasta el momento.
Una medida más que se propone sin consultar a los hoteleros y sin conocer la realidad concreta del sector.